En muchas personas, el estado de ánimo y el comportamiento cambian naturalmente de vez en cuando. Es posible que notes que tú o un ser querido parecéis más callados de lo habitual, más irritables o menos interesados en actividades que antes os hacían felices. Estos cambios pueden producirse por muchas razones (estrés, cambios en la rutina o enfermedades físicas), pero cuando se vuelven más frecuentes o pronunciados, pueden ser una señal de que algo más profundo está sucediendo.
Los cambios de comportamiento y personalidad pueden ser sutiles al principio. Una persona puede parecer inusualmente retraída, impaciente o impulsiva. Con el tiempo, puede mostrar menos interés en las interacciones sociales, tener dificultades para controlar sus emociones o actuar de una manera que no es habitual en ella. Aunque estos cambios no siempre indican una afección médica grave, vale la pena prestarles atención, especialmente si comienzan a interferir en la vida cotidiana o en las relaciones.
Comprender cómo funcionan el comportamiento y la personalidad
Nuestro comportamiento, estado de ánimo y personalidad están determinados por la forma en que las diferentes partes del cerebro trabajan juntas. Las regiones responsables del juicio, el control emocional, la motivación y la conciencia social nos ayudan a interactuar con los demás y a responder a nuestro entorno. Cuando estas áreas no funcionan correctamente, pueden producirse cambios en el estado de ánimo o el comportamiento.
A veces, estos cambios son temporales y están relacionados con factores como el dolor, los efectos secundarios de los medicamentos o el estrés emocional. Pero cuando persisten o se agravan, pueden ser señal de un problema neurológico, como los primeros síntomas de demencia u otra enfermedad cerebral.
¿Qué puede causar estos cambios?
Hay muchas explicaciones posibles para los cambios de comportamiento nuevos o que empeoran en los adultos mayores. Algunas causas comunes incluyen:
- Cambios cerebrales asociados con la demencia o el deterioro cognitivo leve. Estas afecciones pueden afectar a las regiones del cerebro que regulan las emociones, el control de los impulsos y el comportamiento social.
- Problemas médicos o metabólicos. Las infecciones, los desequilibrios tiroideos o los niveles bajos de vitaminas pueden provocar cambios repentinos en el estado de ánimo o el comportamiento.
- Efectos secundarios de los medicamentos. Algunos medicamentos recetados pueden afectar el estado de alerta, el estado de ánimo o el juicio.
- Estrés emocional, depresión o ansiedad. Los cambios en la salud mental pueden alterar la forma en que una persona se comporta o se relaciona con los demás.
En ciertos tipos de demencia, los cambios en el comportamiento y la personalidad suelen aparecer antes o junto con los problemas de memoria. Una persona puede volverse más desinhibida, perder empatía, mostrar falta de criterio o parecer irritable. Estos síntomas pueden ser angustiosos para las familias, pero comprender que pueden estar relacionados con una causa médica es un primer paso importante para obtener ayuda.
Cuándo buscar ayuda
Si nota cambios duraderos o inusuales en usted mismo o en alguien que le importa, como un aumento de la irritabilidad, aislamiento, agitación o pérdida de interés en las actividades diarias, es importante que consulte con un profesional sanitario. Una evaluación médica puede ayudar a determinar qué está provocando el cambio.
Tomar notas sobre cuándo comenzaron los cambios, qué situaciones los mejoran o empeoran, y cualquier síntoma que los acompañe (como confusión, problemas para dormir o pérdida de memoria) puede ayudar a los proveedores a realizar una evaluación precisa.
Los cambios en el estado de ánimo, la personalidad o el comportamiento no siempre significan algo grave, pero merecen atención, especialmente a medida que envejecemos. Con la evaluación y el apoyo adecuados, es posible descubrir la causa y encontrar estrategias para mejorar el bienestar y la calidad de vida tanto de las personas como de sus familias.