La demencia con cuerpos de Lewy (LBD) es una enfermedad neurológica progresiva que afecta al pensamiento, el movimiento y el comportamiento. Está causada por la acumulación de depósitos proteicos anormales, también conocidos como cuerpos de Lewy, en las células cerebrales. Estos depósitos alteran el funcionamiento normal del cerebro y pueden provocar un deterioro de las capacidades cognitivas.
Aunque la DCL es menos conocida que la enfermedad de Alzheimer, es el segundo tipo más común de demencia progresiva después del Alzheimer.
Síntomas comunes de la DCL
Los síntomas de la DCL pueden variar mucho entre las personas, pero suelen incluir:
- Fluctuaciones en la atención y el estado de alerta, pérdida de memoria y dificultades para resolver problemas y planificar.
- Rigidez muscular, bradicinesia (lentitud de movimientos), temblores y marcha arrastrando los pies.
- Ver cosas que no están presentes (alucinaciones visuales) o sentir algo que no está presente (alucinaciones de presencia).
- Episodios de ira o cambios de humor.
- Disminución del sentido del olfato y del gusto.
- Problemas con la regulación de la presión arterial, el control de la temperatura y la función de la vejiga.
- Movimientos extremos durante el sueño o trastorno del comportamiento del sueño REM.
- Depresión, apatía o pérdida de motivación.
Estos síntomas pueden ser difíciles de controlar y su gravedad puede variar, lo que hace que el diagnóstico y el tratamiento sean un proceso diferente para cada persona. Las personas que padecen demencia con cuerpos de Lewy suelen presentar síntomas similares a los de las personas que padecen la enfermedad de Parkinson.
Si usted o un ser querido nota estos síntomas, o experimenta un empeoramiento de los mismos, es importante consultar a un profesional sanitario. Una evaluación temprana puede ayudar a identificar la causa y orientar el tratamiento para mejorar la calidad de vida.
Causas y factores de riesgo
Los científicos aún no comprenden completamente la causa exacta de la DCL, pero se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. La principal característica patológica de la DCL es la presencia de cuerpos de Lewy, acumulaciones anormales de una proteína llamada alfa-sinucleína, en las células cerebrales. Esta proteína también está asociada con la enfermedad de Parkinson. Estas acumulaciones alteran el funcionamiento de las neuronas y provocan los síntomas asociados con la enfermedad.
Los factores de riesgo para la DCL incluyen:
- Edad: El riesgo aumenta con la edad, y suele afectar a personas mayores de 60 años.
- Género: Los hombres son más propensos a desarrollar LBD que las mujeres.
- Antecedentes familiares: Los antecedentes familiares de DCL o trastornos relacionados pueden aumentar el riesgo.
Si bien estos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar LBD, no garantizan su aparición.
Por otra parte, las personas con enfermedad de Parkinson corren un mayor riesgo de desarrollar una forma diferente pero relacionada de demencia llamada demencia de la enfermedad de Parkinson (PDD).
Diagnóstico y tratamiento de la DCL
El diagnóstico de la DCL implica una evaluación exhaustiva, que incluye un resumen del historial médico, pruebas neurológicas y cognitivas, imágenes cerebrales (por ejemplo, resonancia magnética) y, en algunos casos, estudios del sueño. Actualmente no existe cura para la DCL, pero los tratamientos centrados en el control de los síntomas pueden mejorar la calidad de vida.
El diagnóstico precoz permite intervenciones oportunas y la planificación de cuidados personalizados. El tratamiento puede incluir medicamentos, así como terapias del habla, ocupacionales y físicas para apoyar el funcionamiento diario y la independencia.
Vivir con DCL presenta retos únicos, pero con el apoyo adecuado y el control de los síntomas, las personas pueden mantener una buena calidad de vida. Aunque la DCL cambia muchos aspectos de la vida tanto de las personas como de sus familias, eso no significa que ya no sea posible llevar una vida alegre y significativa.
Consultar a un profesional sanitario y recibir un tratamiento personalizado permite a las personas y a sus familias afrontar la enfermedad sin dejar de realizar las actividades que disfrutan, mantener sus relaciones y vivir la vida al máximo.