El deterioro cognitivo leve (DCL) se describe a veces como un término medio entre lo que la mayoría de la gente considera cambios típicos relacionados con la edad en el pensamiento y el deterioro más grave de la demencia.
En el MCI, una persona puede notar, o sus seres queridos pueden notar, cambios en la memoria, el lenguaje, el juicio y/o el pensamiento. Pero estos cambios no son lo suficientemente graves como para interferir de manera significativa en la vida diaria o en las rutinas de las que depende (como cocinar, administrar las finanzas o conducir).
Algunas personas con DCL se mantienen estables y nunca desarrollan un deterioro mayor; algunas incluso mejoran. Pero para otras, el DCL puede ser una señal temprana de riesgo de demencia u otras afecciones relacionadas con el cerebro.
En qué se diferencia el MCI del «envejecimiento normal»
A medida que envejecemos, es habitual notar cambios sutiles en el pensamiento: procesamiento más lento, ligeras dificultades para realizar varias tareas a la vez o retrasos ocasionales a la hora de encontrar las palabras adecuadas. Estos cambios se consideran parte del envejecimiento saludable y suelen ser graduales y leves.
Lo que diferencia al DCL es el grado de cambio. Las personas con DCL suelen notar que los cambios que experimentan son más evidentes de lo que cabría esperar para su edad, pero no tan disruptivos como para impedirles realizar sus actividades cotidianas.
Signos y síntomas a los que hay que prestar atención
No hay ningún síntoma concreto que indique que «se trata de un DCL», pero estos son algunos indicadores comunes:
- Aumento de la falta de memoria (especialmente de acontecimientos recientes)
- Sentir que pierdes el hilo de tus pensamientos o que te cuesta seguir las conversaciones.
- Dificultades de orientación incluso en lugares conocidos.
- Dificultad para encontrar palabras o hablar con fluidez.
- Dificultad para seguir instrucciones de varios pasos o terminar tareas.
- Cambios en la toma de decisiones o el juicio
- Pedir a la gente que repita las preguntas a menudo
Algunas personas con DCL también experimentan cambios de humor, como ansiedad o falta de motivación.
¿Qué causa el MCI?
El DCL no tiene una causa única. En algunas personas, está relacionado con cambios en el cerebro que también se observan en la fase inicial de la enfermedad de Alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas. Algunas posibles causas del DCL son:
- Encogimiento (también llamado atrofia o pérdida de volumen) de regiones del cerebro importantes para la memoria.
- Acumulación de depósitos proteicos anormales (como placas amiloides o ovillos de tau) similares a los que se observan en la enfermedad de Alzheimer.
- Trastornos del sueño (como la apnea del sueño)
- Efectos secundarios de los medicamentos
- Daño en los vasos sanguíneos pequeños o reducción del flujo sanguíneo en el cerebro.
- Problemas de salud mental (como ansiedad o depresión crónicas)
Otros factores de riesgo incluyen la edad avanzada, ciertos perfiles genéticos y el estilo de vida o afecciones de salud como hipertensión arterial, diabetes, poca actividad física, tabaquismo, aislamiento social, soledad, depresión, consumo excesivo de alcohol y pérdida de audición o visión.
Cada año, aproximadamente entre el 1 % y el 3 % de los adultos mayores desarrollan algún tipo de demencia. Entre las personas con DCL, los estudios sugieren que entre el 10 % y el 15 % pueden avanzar hacia la demencia anualmente, mientras que otras pueden mantener sus síntomas estables o notar mejoras con el tiempo.
Cuándo puede ser el momento de hablar con un profesional
Si usted o un ser querido nota cambios en el pensamiento o la memoria que parecen ser más que simples «síntomas del envejecimiento», le recomendamos que consulte a un profesional sanitario. Su médico buscará qué podría estar influyendo en los cambios y si es apropiado intervenir o realizar un seguimiento. Es especialmente importante solicitar una evaluación médica si experimenta:
- Síntomas notables, nuevos o que empeoran.
- Las actividades diarias se sienten más difíciles que antes (aunque sigan siendo posibles).
- Otros cambios en la salud (sueño, estado de ánimo, cambios en la medicación)
Su proveedor puede utilizar evaluaciones cognitivas, revisar su historial médico, comprobar si hay factores reversibles (como deficiencias vitamínicas, trastornos del sueño o efectos secundarios de medicamentos) y crear un plan de tratamiento para usted basado en sus síntomas.
Apoyo a la salud cerebral y control del DCL
Aunque no existe una forma garantizada de prevenir o revertir el DCL, las investigaciones sugieren que muchos hábitos de vida y estrategias de apoyo pueden ayudar a ralentizar el deterioro. Se ha demostrado que las siguientes recomendaciones refuerzan la resiliencia cognitiva:
- Priorizar la salud cardiovascular (controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre).
- Manténgase físicamente activo: camine, baile, haga ejercicios de fuerza y equilibrio.
- Siga una dieta rica en nutrientes y beneficiosa para el cerebro (abundantes verduras, proteínas magras, cereales integrales).
- Duerma bien y trate los problemas de sueño.
- Manténgase conectado socialmente y estimulado mentalmente.
- Trate cualquier pérdida auditiva o visual.
- Controlar el estado de ánimo y la salud mental (estrés, depresión, ansiedad)
- Evite fumar, limite el consumo de alcohol y protéjase contra lesiones en la cabeza.
El deterioro cognitivo leve es una señal, no un veredicto. Es una razón para tomar medidas, consultar a un especialista y realizar cambios para favorecer la salud cerebral, pero no define su futuro. Muchas personas con DCL llevan una vida plena e independiente durante años, y en ocasiones incluso recuperan su nivel de pensamiento anterior. Si se siente inseguro, le recomendamos que consulte a un médico que pueda aclararle su estado.