Una diferencia de una hora puede no parecer gran cosa, pero para las personas que padecen demencia y para los cuidadores que las atienden, este cambio puede resultar notable.

El domingo 1 de noviembre finaliza el horario de verano y atrasaremos los relojes una hora. Para algunos, eso significa una hora más de sueño. Para las personas que padecen demencia, estos cambios pueden ser especialmente notables. Las rutinas familiares nos ayudan a entender cómo transcurre nuestro día a día. Cuando esas rutinas cambian, aunque sea ligeramente, podemos sentirnos confundidos o frustrados. Nuestro sueño también puede verse afectado.

¿La buena noticia? Unos pequeños ajustes pueden ayudar a que la transición sea un poco más fácil para todos.

¿Por qué es importante el cambio horario en el caso de la demencia?

Nuestro cuerpo depende de la luz natural y de las rutinas diarias para saber cuándo es el momento de estar despiertos, comer, descansar y dormir. La demencia puede afectar a ese reloj interno, lo que hace que nos resulte más difícil adaptarnos a los cambios en la luz del día y en la rutina.

Quizá hayas oído a los equipos de atención referirse a esto como «síndrome del atardecer». Se refiere al aumento de la confusión, la inquietud o la ansiedad que experimentan algunas personas con demencia a medida que avanza el día. Al ponerse el sol más temprano, estas experiencias pueden aparecer con mayor frecuencia o resultar más intensas durante un tiempo.

Por supuesto, cada persona vive la demencia de forma diferente, y el cambio horario no afectará a todo el mundo. Aun así, prepararse puede marcar la diferencia.

Algunas formas de facilitar la transición

Intenta mantener las rutinas habituales de tu día a día.

Resulta reconfortante saber lo que va a pasar a continuación. Intenta que las comidas, las rutinas matutinas, las actividades favoritas y la hora de acostarse sean lo más constantes posible. Por ejemplo, si tu ser querido está acostumbrado a tomar una tostada y un té a las 8:00 de la mañana o a escuchar una lista de reproducción concreta a las 3:00 de la tarde, intenta mantener esos puntos de referencia diarios exactamente igual. Si el cambio horario lo dificulta, plantéate hacer el cambio de forma gradual, adelantando o retrasando su horario solo 10 o 15 minutos al día, en lugar de dar un salto de una hora de golpe.

Intenta exponerte más a la luz del sol.

La luz natural ayuda a nuestro cuerpo a distinguir entre el día y la noche. Abrir las cortinas por la mañana puede ser de ayuda. 

Disfruta de un café junto a una ventana soleada. O da un pequeño paseo al aire libre. Incluso unos pocos minutos de luz natural pueden ser una forma agradable de empezar el día.

Ilumina la casa antes de que se vea oscura.

Dado que el atardecer llega antes, plantéate encender las luces antes de que la habitación empiece a quedar en penumbra. Mantener bien iluminados los espacios comunes puede reducir la confusión. Además, puede hacer que la transición de la tarde a la noche resulte menos brusca.

Quizá te ayude bajar el ritmo por las tardes.

Si las tardes se hacen un poco más complicadas, puede que sea un buen momento para simplificar la rutina. Un programa de televisión favorito, música conocida, ver fotos o pasar un rato tranquilo juntos pueden ayudar a crear un ambiente relajado.

Presta atención a lo que te funciona.

Quizá te estés dando cuenta de que la hora de acostarse parece más temprana de lo habitual, o de que las últimas horas de la tarde se han vuelto más difíciles. Estas pequeñas observaciones pueden ayudarte a averiguar qué cambios merece la pena probar. Y recuerda: lo que funciona un día puede que no funcione al siguiente. Eso también está bien.

Un recordatorio para los cuidadores de personas con demencia

Si estás cuidando a alguien con demencia, es fácil centrarse en ayudarle a adaptarse. También es fácil pasar por alto cómo te afecta a ti ese cambio.

Acostarse más temprano, los trastornos del sueño y los cambios en la rutina pueden resultar agotadores para todo el mundo. No hace falta que te prepares para todas las posibilidades. A menudo, las rutinas familiares son el apoyo más reconfortante. Mantén la flexibilidad y fíjate cuándo tú también necesitas un poco de apoyo extra.

Estamos aquí para ayudarte

Si notas cambios en el sueño, el estado de ánimo o las rutinas que te resultan difíciles de afrontar, vale la pena que lo comentes con tu equipo sanitario. Si detectas nuevas dificultades a medida que cambian las estaciones, tu equipo sanitario de Isaac Health puede ayudarte a comprender qué está pasando y a probar estrategias adaptadas a tus necesidades.

Y si algo no funciona, no tienes por qué resolverlo tú solo.

Ahora que atrasamos los relojes, recuerda que la adaptación no tiene por qué producirse de la noche a la mañana. Un poco de constancia y flexibilidad pueden ser de gran ayuda, y los pequeños pasos pueden marcar una diferencia real tanto para ti como para tu ser querido. 

Encontrar la rutina adecuada para las personas con demencia ante el cambio de hora requiere paciencia. Si necesitas ayuda adicional para afrontar estos cambios estacionales, nuestros especialistas están a tu disposición para ayudarte. Más información sobre cómo empezar con Isaac Health o, si ya eres paciente, envíanos un mensaje a través de tu portal del paciente para hablar sobre cómo adaptar tu rutina diaria.