¿Alguna vez has sentido ese bajón de energía por la tarde, cuando empiezas a perder la concentración y te falta energía? En lugar de tomarte otra taza de café, ¡prueba con una siesta reparadora!

Las siestas pueden hacer maravillas por la salud de tu cerebro, especialmente cuando se hacen en el momento adecuado y durante el tiempo adecuado. Tu cerebro procesa constantemente nueva información, establece conexiones y gestiona emociones. Darle un breve descanso con una siesta puede mejorar su capacidad de funcionamiento. A continuación te explicamos cómo:

  1. Las siestas fortalecen la memoria. Las siestas cortas, de entre 10 y 30 minutos, pueden ayudar a consolidar tanto los conocimientos fácticos (como recordar nombres) como las habilidades procedimentales (como aprender un nuevo paso de baile). Esto ocurre porque las siestas favorecen el funcionamiento del hipocampo, una zona clave del cerebro responsable de la formación de la memoria, lo que ayuda al cerebro a retener lo que se ha aprendido.
  2. Las siestas pueden mejorar la concentración y reducir la fatiga. Las siestas por la tarde pueden restaurar el estado de alerta y reducir la fatiga mental. Esto se debe a que las siestas ayudan a reequilibrar sustancias neuroquímicas importantes, como la acetilcolina y la norepinefrina, que desempeñan un papel importante en la concentración y el procesamiento de la información. Sincronizar la siesta con un solo ciclo REM, ya sea manteniéndola breve (10-30 minutos) para evitar el aturdimiento o prolongándola hasta unos 90 minutos, puede mejorar el estado de alerta y la función cognitiva al despertar.
  3. Las siestas ayudan a combatir el estrés y mejoran el bienestar general. Dormir la siesta puede ayudar a regular las emociones. Una breve siesta puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que te ayuda a sentirte más tranquilo y en control. Las siestas también favorecen el funcionamiento de la corteza prefrontal, la parte del cerebro responsable de la toma de decisiones y el control de los impulsos, lo que facilita el manejo de los factores estresantes diarios.

 

Dormir bien la siesta: ¿qué debo hacer?

Para aprovechar al máximo tu descanso de la tarde, el mejor momento para dormir la siesta es entre la 1 y las 3 de la tarde, cuando tu cuerpo experimenta de forma natural una ligera bajada de energía. Esto se ajusta a tu ritmo circadiano y garantiza que te despiertes renovado en lugar de aturdido. Por otro lado, dormir la siesta demasiado tarde (después de las 4 de la tarde) puede interferir en tu sueño nocturno.

Para tus siestas de la tarde, busca un lugar tranquilo y cómodo. Una habitación fresca, oscura y silenciosa te permitirá conciliar el sueño más rápidamente.

 

Respaldado por la ciencia

Un estudio publicado en Sleep Medicine analizó cómo las siestas regulares afectan a la función cerebral. Los investigadores descubrieron que las personas que dormían la siesta regularmente obtuvieron mejores resultados en las pruebas de atención y tiempo de reacción en comparación con las que no lo hacían. Curiosamente, incluso sin dormir la siesta, las personas que solían hacerlo mostraban niveles naturalmente más altos de alerta por la tarde. Esto significa que si duermes la siesta de forma habitual, tu cerebro puede adaptarse y mantenerse más despierto incluso cuando no tienes la oportunidad de dormir.

En resumen, al tomar siestas cortas y oportunas, puedes mejorar tu memoria y concentración, así como reducir el estrés. Así que la próxima vez que te sientas cansado por la tarde, considera cerrar los ojos durante unos minutos; es posible que te despiertes sintiéndote más despierto y renovado.